PATEADORES 97 realizó una expedición con acampada en la CALDERA DE TABURIENTE
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| Gabriel, Víctor, Nacho y Eduardo en el Ferry de Fred Olsen rumbo a La Palma |
El jueves 11 de julio, nuestro querido grupo de PATEADORES 97 se embarcó en el Ferry de Fred Olsen, en el puerto de Los Cristianos, rumbo a su primera aventura y caminata fuera de la isla de residencia del grupo, en Tenerife. Era la primera expedición que emprendía nuestro grupo, después de haber realizadas múltiples caminatas en la isla donde vivimos, desde pateadas en el Teide y su entorno, en la cordillera de Ana, en los montes de La Esperanza, en los alrededores de Tegueste, Las Mercedes, Bajamar y Punta del Hidalgo, y también en el sur de la isla de Tenerife. Todos teníamos muchas ganas ya de embarcarnos en una aventura más ambiciosa, que incluyera acampa y estancia nocturna.
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| Eduardo, Víctor, Berto, Jordan, Nacho y Gabriel en la parada del ferry en La Gomera |
Al anochecer del jueves llegamos al puerto de Santa Cruz de La Palma, y nos pusimos rumbo a nuestro apartamento en Puerto Naos, al otro lado de la isla de La Palma, la Banda, como dicen allí, en el municipio de Los Llanos de Aridane. El bloque más joven de los Pateadores 97 pudo dormir, después de ir gastando buena parte de la energía acumulada, por tanto días deseando realizar el viaje, y a la mañana siguiente pudieron disfrutar de la piscina del apartamento, para luego almorzar en una pizzería cercana.
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| Pateadores 97 se dan un baño en la piscina de Puerto Naos |
Llegada la media tarde del viernes 12 iniciamos la verdadera aventura. Pusimos rumbo al barranco de Las Angustias, en donde contamos con la imprescindible ayuda, y la amable compañía del amigo y profesor Francisco, que tuvo la enorme paciencia de realizar dos viajes a Los Brecitos, para acercarnos hasta donde termina la pista, que nos iba a poner rumbo al interior de La Caldera. El grupo quedó encantado y agradecido al servicio y comentarios que nos realizó Francisco durante el trayecto.
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| Gabriel, Eduardo, Jordan, Víctor, Nacho, Ignacio y Celestino en el camino de Los Brecitos a Taburiente |
Al fin iniciamos el camino rumbo a Taburiente y la zona de acampada. Fueron tantas las ganas que pusimos en la caminata, que el trayecto marcado en la guía para realizar en una hora y media, conseguimos realizarlo en prácticamente la mitad de tiempo. Y no es que lo hiciéramos a la carrera, no, que realizamos puntuales paradas, sobre todo para aprovechar los hilillos de agua que manaba en algunos puntos del camino, y retomar fuerzas y energía. En cualquier caso, el camino, aprovechando además la buena sombra del atardecer, se nos hizo muy corto, y pronto comenzamos a oír el sonido embaucador del río en el interior de La Caldera.
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| Jordan, Víctor, Nacho, Gabriel, Celestino, Eduardo en el corazón de La Caldera, el Río de Taburiente |
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| Nacho, Jordan, Gabriel, Berto, Celestino, Ignacio, Eduardo y Victor celebran la acampada en La Caldera |
Estábamos, sí, en la zona de acampada, el Río, en el corazón de la Caldera de Taburiente. Tuvimos tiempo, antes de que acabara la luz del día, para recrearnos con el escenario singular que se abría ante nuestros sorprendidos y agradecidos ojos, tiempo para prepara la acampada, desplegando la tienda y preparando las camadas de pinocha para poner encima los sacos, incluso tiempo para un instantáneo baño, que el agua tan fría del atardecer, virgen desde los manantiales, no daba opción para estar mucho rato en los charcos. El día de mayor sorpresas lo rematamos como se debía, poniéndonos todos alrededor de una mesa de madera, y desplegando todo el arsenal de comida y bebida que habíamos cargado a lo largo del camino, ¡que mejor destino después de haberlo cargado, que saborear la comida y la bebida que habíamos trasladado! Ya no quedaba otra cosa que dormir, teniendo por techo nada más y nada menos que la bóveda del cielo, ¡cuándo habíamos dispuesto de una habitación tan grande y tan impresionante!. El sonido constante del agua, corriendo en el río poco más abajo era el perfecto complemento para descansar como nunca.
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| El majestuoso Roque Idafe, en camino del Barranco Almendro amargo |
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| Proximidades de Dos Aguas, camino de la Cascada de Colores |
El sábado 13, al medio día emprendimos el camino de vuelta, con mucho pesar, al menos del bloque menos joven de los Pateadores. Hicimos el camino de vuelta por la salida al Barranco de las Angustias, bordeando en primer lugar el cauce del otro río, el del Almendro amargo, hasta encontrarse ambos en Dos Aguas. Antes pudimos contemplar el Roque Idafe, donde tuvimos oportunidad de comentarle a los chicos la relación y vínculos con nuestro antepasados, los benahoaritas, que le realizaban ofrendas, para que no cayera la cúpula celeste. Y aún más abajo, Berto e Ignacio no quisieron perderse el conocer y disfrutar la Cascada de Colores. A primeras horas de la tarde estábamos de vuelta en la zona de aparcamiento del Barranco de las Angustias, no ocultamos con gran esfuerzo, esta vez, y algo de sufrimiento, pero también contentos por haber conseguido realizar la caminata y acampada en La Caldera de Taburiente.
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| Celestino, Ignacio, Eduardo, Jordan, Víctor, Gabriel y Nacho frente al GRANTECAN |
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| Celestino, Ignacio, Gabriel, Berto, Jordan, Eduardo, Víctor y Nacho dentro del GRANTECAN |
En el atardecer del sábado nos desplazamos hasta Santo Domingo de Garafía, donde hicimos noche, pues a primera hora de la mañana teníamos que estar en el Observatorio del Roque de Los Muchachos, en las cumbres de este municipio norteño, y máxima altura de la isla de La Palma. El compañero Ignacio, físico e investigador había tenido el detalle de incluirnos en una visita guiada a los observatorios del astrofísico, comenzando por el más espectacular de ellos, el GRANTECAN, o Gran Telescopio de Canarias, que pudimos conocer recorriendo su interior.
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| Celestino, Berto e Ignacio coronan la cumbre de la isla, el Roque de los Muchachos, a 2426 mts. |
Ya era domingo 14, y no nos quedaba más tiempo en la isla de La Palma, salvo el necesario para almorzar, hacer un pequeño recorrido por la capital de la isla, Santa Cruz, localizar algunos recuerdos y detalles para llevar a las familias, y dejar constancia gráfica de la presencia de los PATEADORES 97 en la isla.
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| Eduardo, Nacho y Víctor brindan tras la comida de vuelta de La Palma |
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| Eduardo, Berto, Jordan, Gabriel, Victor y Nacho por las calles de Santa Cruz de La Palma |
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| Celestino, Berto e Ignacio frente al Enano de La Alameda, en Santa Cruz de La Palma |
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